miércoles, 27 de abril de 2011
Transportada
martes, 26 de abril de 2011
Minutos
martes, 12 de abril de 2011
Pausa
viernes, 8 de abril de 2011
La hipomanía es amor

miércoles, 6 de abril de 2011
Instrucciones para olvidar, II
Hoy me ha venido una de esas maravillosas primeras consultas que a los cinco minutos sabes que podrás dar de alta en una sola sesión. De ésas que te hace preguntarte mosqueada de qué iba el médico de cabecera cuando la derivó, y al mismo tiempo sentirte muy, muy contenta porque no se te va a sobrecargar la agenda más de lo que está.
Se trataba de un chico de 34 años a quien su novia dejó hace un mes. Esto es un alta clara, porque si tu novia te ha dejado estar mal es lo lógico y no necesitas venir a salud mental. Una parte importante de mi labor como psicóloga, de hecho, es convencer a la gente de que sufrir de vez en cuando es normal.
- ¿Y qué piensas que voy a decirte yo ahora? - le he preguntado cuando ha terminado de hablar -. ¿Qué tipo de ayuda crees que puedo darte?
- Pues... - el chaval me ha mirado como avergonzado - creo que me vas a decir que es normal y que el tiempo lo cura todo.
- Exacto – qué alegría cuando da una con pacientes espabilados.
Me han dado ganas de explicarle que el olvido es casi tan mágico como enamorarse o como hacer un amigo. Que igual que sin darte cuenta te vas vinculando a una persona hasta que la haces parte de tu vida, te puedes desvincular si pones el empeño suficiente. Sigues colocando un pie delante del otro y confías en que dejará de dolerte, aprietas los dientes y sigues adelante, y no llamas, y sigues adelante, y no mandas mails, y sigues adelante, y no mandas mensajes... y hay días tan duros que te sientes como un alcohólico anónimo, y a lo único que puedes comprometerte es a no dar señales de vida en las siguientes veinticuatro horas. Hay semanas en las que la tristeza permanece tan inalterable un día, y otro día, y otro, que te preguntas si vas a seguir así toda la vida.
Pero más tarde o más temprano llega el día en el que puedes mirar atrás y decir con asombro: ayer no me acordé de él. Repasas la jornada, incrédula, porque antes le recordabas a cada paso, cuando escuchabas tal canción o veías tal restaurante... pero qué va, ayer estuviste pendiente de muchas cosas y él no era ninguna de ellas. Y luego esos días se van haciendo más frecuentes, y poco a poco la pena se va diluyendo, y te sientes tan aliviado como cuando te hace efecto el ibuprofeno en medio de un dolor de muelas.
Es tan corto el amor y tan largo el olvido, decía Neruda. Más vale que no tengas que elegir entre el olvido y la memoria, cantaba Sabina. Y bendito olvido, digo yo hoy, bendito tiempo, que sana las costuras de las cosas y nos permite seguir adelante sin llorar en silencio a todas las horas del día.
- Se te pasará, en serio - le he dicho a mi paciente mientras se levantaba para irse -. Te lo juro. Palabrita del niño Jesús.
Me ha mirado y he debido de sonar bastante convincente, porque se ha ido sonriendo. Y yo también he sonreído mientras me volvía hacia el ordenador y le daba el alta.
jueves, 31 de marzo de 2011
Money makes the world go round

Hoy ha sido un día esencialmente molón.
miércoles, 30 de marzo de 2011
Poesía económica III: cuando el amor se vuelve drama o "Pagad, malditos"
